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“Ni el silicón médico debe inyectarse directo al cuerpo”: especialista en cirugía


 

Desde que comenzó a verse el número de afectaciones y la consecuente prohibición nacional, la aplicación de biopolímeros no ha dejado de estar en la palestra de las preocupaciones de la salud pública venezolana. Sin embargo, los casos de personas afectadas no han disminuido como se quisiera.


Miguel Dempere, especialista venezolano en cirugía plástica y miembro internacional de la Sociedad Americana de Cirugía Plástica y la Sociedad Española de Cirugía, expuso en entrevista con PANORAMA por qué un producto sanitariamente prohibido ha calado tanto en el comercio estético y sus implicaciones en la salud de las personas.


—¿Cuál es la diferencia entre la silicona médica y la industrial?
— El biopolímero es el nombre que le han dado una sustancia derivada de la silicona, y ésta puede ser médica o industrial. MDescritorioLa médica se emplea en la realización de prótesis. La industrial cumple, como su nombre lo indica, una finalidad en la industria plástica, pero lamentablemente se ha aplicado en procedimientos con fines estéticos.


—¿El proceso de adquisición y fabricación de ambas siliconas es distinto?
—Definitivamente. La silicona para uso médico es vendida por laboratorios que garantizan su pureza y a personas con autorización sanitaria para adquirirlas. La otra se produce sin control sanitario es para uso industrial. Su fabricación es hasta doméstica. Aunque existe un parentesco químico, el proceso de elaboración y las medidas de bioseguridad de ambas siliconas difieren en una y otra.


—¿Cuáles son las consecuencias de aplicarse biopolímeros?
—Las más leves pueden ser manifestaciones físicas de rechazo del producto, pero las complicaciones pueden incluso llevar a la muerte. La silicona industrial tienen contaminantes químicos. Puede migrar por el cuerpo o volverse masas compactas en unas áreas. Llegan a producir reacciones respiratorias y he visto casos en los que se han visto comprometidos los riñones del paciente.


—¿Luego de la prohibición, han disminuido los casos de afectados?
—Lamentablemente no. Seguimos viendo casos. La aplicación de este tipo de sustancias no disminuye con la rapidez que quisiéramos.


—¿Por qué se sigue aplicando?
—Porque es todo un negocio y una de las principales causas es la falta de información de los pacientes. Generalmente, se dejan guiar por alguien cercano quien dice “yo me los coloqué hace un año y me ha ido bien”. Claro, lo que ocurre es que no siempre las reacciones se ven de inmediato. Dependiendo de la técnica de la aplicación, puede tardarse hasta ocho años antes de mostrar alguna manifestación de rechazo. Cuando llegan a nuestras consultas, muchas veces los afectados no saben decirnos ni qué producto le colocaron, ni tienen ningún certificado del procedimiento.


—¿En qué se basa “el negocio”?
—En primer lugar, las personas que lo colocan no son cirujanos, solo tiene un interés lucrativo porque mientras un litro de silicón para cirugía puede costar 100 bolívares, el médico oscila entre los 3.000 y 5.000 bolívares. Generalmente, el primero es hecho en Colombia y traído en botellones. Lo inyectan directamente en la zona, cuando ni siquiera el silicón médico debe inyectarse directamente, salvo en casos muy especiales y en pequeñísimas cantidades.


—Se ha dicho que es imposible retirarlo todo ¿Cuál es su experiencia?
—Garantizar el retiro del 100% no es posible, considerando que el producto puede expandirse a cualquier zona del cuerpo. Actualmente, nosotros en Caracas aplicamos una técnica de extracción de biopolímeros con láser, que nos permite retirar hasta el 80% del producto.


—¿En qué consiste la técnica?
—Se llama Técnica de Láser Diodo de Cuarta Generación y se lleva a cabo introduciendo una cánula, de dos milímetros de fibra óptica, en la zona afectada del cuerpo, con el fin de licuar los restos de biopolímeros hallados en el organismo.

Este procedimiento tiene la ventaja de no dejar cicatrices ni deformidades en las zonas afectadas, debido a las propiedades del trabajo con láser, el cual actúa produciendo calor para remover estas sustancias endurecidas.


—¿Qué le aconseja a quienes quieren mejorar su imagen?
—Que investiguen bien antes de acudir a un procedimiento invasivo, que busquen especialistas en cirugía plástica y desconfíen absolutamente de precios excesivamente económicos. Siempre deben acudir a un centro confiable y solicitar un certificado del producto que le fue aplicado.